Sureñone, sobrasone, peperottone

portadaPodréis pensar que hacer un panettone salado con sobrasada en vez de mantequilla, y parmesano en vez de fruta confitada, más que panettone sería aberrazione. Y lo mismo tenéis razón. No obstante, es posible que cambiéis de opinión después de disfrutar del olor que desprende un sobrasone, y de su sabor tan especial. Puestos a transgredir, por qué no elaborar un panettone salado y picante con aceite de oliva como única grasa, pimientos y aceitunas. Lo de hacer panettoni salados no es idea nueva, como tampoco lo es el uso de aceite de oliva sustituyendo a la mantequilla en esta elaboración típicamente navideña. Pero tampoco veo yo que estén muy presentes, y lo mismo queréis desmelenaros y hacer un poco el gamberro con vuestras masas. Os presento aquí tres ideas para panettoni alternativos, una dulce y dos saladas, que hacen uso de la sobrasada o del aceite de oliva en vez de la mantequilla. Además, os propondré una de las muchas formas de aprovechar tanto los restos de refrescos de masa madre como de las claras sobrantes.

Dos grasas y un destino (y un peperoncino)

Llevo desde marzo haciendo panettoni. Antes los había hecho en un par de ocasiones, sin buenos resultados, y olvidé el asunto. Pero en marzo, como digo, me entró la fiebre, y no por hacer un panettone clásico, precisamente. La culpa de todo no la tiene Yoko Ono (bueno, quizás sí), sino la epicurranta María Pereira, que en febrero le dio por hacer un brioche de sobrasada basándose en una idea de Jordi Mercade. Básicamente María tomó la receta de brioche de Hamelman y sustituyó la mantequilla por sobrasada haciendo algunos cálculos para compensar el diferente contenido graso de ambos productos. Y yo, que le había cogido manía a los panettoni porque aquello era un follón de procedimiento y no le había pillado el punto fermentativo, voy y me enciendo pensando en un panettone salado con sobrasada. Un sobrasone.

Soy muy poco determinista, y eso del destino como que no va conmigo. Pero es posible que vosotros sí creáis en él, así que os cuento que al poco de ser sembrada la idea del panettone de sobrasada en mi cabeza, una compañera italiana, María, calabresa sin par, me regaló una especie de sobrasada picante, la ‘nduja, típica de Calabria, y una primorosa cazuelita para derretirla con una vela y mojar ahí pan, la scalda ‘nduja. ¿Casualidad? ¿El destino? El picante lo proporciona un pimiento también común en su tierra chica, el peperoncino calabrese, parecido a nuestras guindillas. En casa nos terminamos la ‘nduja en un pispás, pero me surgió la idea de hacer otro tipo de panettone salado, esta vez con pimientos picantes, el peperottone. En este caso, en vez de la grasa de cerdo –manteca- de la sobrasada, pensé que podría ser más apropiado el aceite de oliva. Y añadirle parmesano, aceitunas negras y verdes.

Incorporar aceite de oliva a una masa tipo panettone no es tarea fácil. Como campo de pruebas adapté una maravillosa receta de masa enriquecida, el sureño de Un pedazo de pan, y gracias a los consejos de la propia Eulalia pude sustituir con relativa facilidad toda la mantequilla de un panettone por aceite de oliva. Y de ahí surgió el sureñone, que está aromatizado con cáscara de naranja y matalahúga y lleva pasas y pepitas de chocolate.

Un poco (sólo un poco) de bioquímica y microbiología

Por deformación profesional, siempre tengo el peligro y la tentación de indagar sin fin sobre la bioquímica y la microbiología detrás de los procesos panarios. En el caso del panettone es difícil. Sobre todo porque hay mucho mito y explicaciones poco convincentes y que se copian unas a otras. No obstante, he sacado algunas conclusiones que me parecen razonables, pero aún me falta bastante para ordenarlas todas. Pero es que quería sacar esta entrada antes de diciembre y mirad en qué fechas estamos. Sí os daré algunas pinceladas.

1) Como ya sabréis, la clave de un panettone exitoso está en el prefermento sólido de masa madre, el lievito, y toda la importancia que se le dé es poca. Si no tenéis un lievito entrenado y potente, es inútil hacer un buen panettone. La actividad y cantidad de levaduras silvestres tienen que ser muy altas para conseguir un poder fermentativo capaz de imponerse a semejante masa rica en grasas y azúcares. Esto lo vamos a conseguir con varios refrescos sucesivos relativamente cortos y de baja hidratación.

2) Hay que favorecer la producción de ácido láctico sobre acético. Para ello aumentaremos la temperatura a la que fermentamos los refrescos a unos 28-30ºC. El oxígeno favorece la producción de acético por parte de algunas bacterias heterofermentativas, y eso no nos conviene. La fermentación en sacchetto (el saquito de tela bien atado en el que los italianos envuelven su lievito) entorpecerá la producción de acético, ya que se realiza en ausencia de oxígeno (anaerobiosis). En cualquier caso, dentro de una masa normal el oxígeno se consume rápidamente, así que sigo investigando los beneficios del sacchetto.

sacchetto

3) También tenemos que favorecer la producción de dextranos. Son enormes polímeros de glucosa (polisacáridos) que tienen la particularidad de mejorar enormemente la textura de la miga, evitando la pérdida de humedad y prolongando así la conservación de la pieza durante mucho tiempo. Los dextranos los producen algunas bacterias heterofermentativas de nuestras masas madre, principalmente Leuconostoc mesenteroides, aunque nuestra querida y ubicua Lactobacillus sanfranciscensis produce otro polímero no tan potente, pero que también ayuda, el levano, a base de fructosa. Lo importante a destacar es que para que las bacterias produzcan estos polímeros tan convenientes es necesaria la rotura (hidrólisis) de moléculas de sacarosa (el azúcar de mesa de toda la vida). En nuestro hábitat panetonil, la sacarosa la añadimos nosotros a la masa. Por tanto, si he entendido esto bien, la adición de miel o azúcar invertido no sería efectiva para la producción de dextranos, puesto que la sacarosa ya está hidrolizada en sus dos componentes, glucosa y fructosa, y las bacterias necesitan la energía que se libera de la rotura de la sacarosa para producir el polímero. Por tanto, un panettone endulzado sólo con miel o azúcar invertido, al menos en teoría, no se conservaría tan bien como uno elaborado con sacarosa.

sureñone entero

Sureñone en todo su esplendor

Preparación del lievito (prefermento)

Será el mismo para las tres elaboraciones. Se puede guardar lo que va sobrando de cada refresco en un táper (¡existe el palabro!) en la nevera y aprovechar los restos para cualquier elaboración en la que no importe mucho la acidez. Lo más típico es hacer pancakes, pero os propongo al final de esta entrada una receta de palillos de pan (grissini) que se hace en un suspiro.
Me he basado en el sistema de refrescos y fermentaciones de Miquel Saborit tal y como se detalla en el número 2 de la revista |P|A|N|. La composición del panettone en sí proviene del libro de las hermanas Simili, más o menos como se detalla en el hilo correspondiente de El foro del pan. La harina que he usado ha sido siempre Manitoba, de Molino Grassi. Las cantidades que indico son para un total de casi medio kilo de harina (465 gr exactamente, incluida la del prefermento). Esto da para un panettone grande de algo más de un kilo de masa, o dos medianos de unos 500-600 gr de masa.

Hace bastante tiempo que uso masa madre sólida, y como hago pan casi todos los fines de semana, está bastante activa. Aún así, la someto al “entrenamiento” propuesto por Saborit, que combina refrescos de flotación a 28-30ºC con refrescos en sacchetto que terminan de madurar en frío. La hidratación es del 50% (Saborit propone menos). Veréis que en los dos primeros refrescos añado agua al 40%, pero el refresco de flotación arrastra algo de agua consigo, y lo mismo pasa con los trocitos del refresco anaeróbico cuando se reactivan en agua. Así quedan los refrescos:

Refresco anaeróbico (en sacchetto): a la tarde, mezclar 50 gr manitoba, 20 de harina y 50 de refresco de flotación. Se amasa bien, se enrolla en espiral y se envuelve apretadito en un trapo. La tradición quiere que sea de lino. Yo uso uno fino de algodón espolvoreado de harina, y luego lo vuelvo a envolver en otro trapo. El conjunto se ata con cuerda o se fija con gomas elásticas. Dejar unas dos horas a 24-28ºC y luego meter en la nevera hasta el día siguiente. Al sacarlo de la nevera el sacchetto debe dar la impresión de estar a punto de estallar.

Refresco de flotación: por la mañana abrir el sacchetto y eliminar la costra de la masa. Pesar 50 gr, dividir en 4-5 trozos y sumergirlos en un bol con agua a 25-30ºC con una cucharadita disuelta de azúcar. Deben flotar enseguida o a los pocos segundos. Ahí se dejan unos 15-20 minutos. Mezclar 50 gr de manitoba, 20 de agua y los 50 gr de trocitos escurridos. Tras amasar muy bien se sumerge en un recipiente con agua a unos 28-30ºC. Para mantener la temperatura, introduzco el recipiente dentro de un contenedor de poliestireno como el que uso para los prefermentos de centeno, también lleno de agua a 28-30ºC. Ahí dejo tres horas. La bola debe flotar en los primeros tres cuartos de hora. Si tarda más de una hora, entonces no está lista para elaborar panettone y se deben repetir diariamente los refrescos anaeróbico y de flotación hasta conseguirlo.

Si tenéis vuestra masa algo abandonada, refrescadla primero según vuestro proceso habitual, y luego empezad por el refresco de flotación, así tendréis una idea de cómo va “mejorando”. Para ello, mezclar 50 gr de manitoba, 25 de agua y 50 de vuestra masa madre sólida y ponedla a flotar. Dejad cuatro horas y proceded con el refresco anaerobio. Si tenéis masa madre líquida, haced primero un refresco “convirtiéndola” en sólida. Si vuestra masa madre está al 100% de hidratación, basta con pesar 50 gr y amasarla con 25 gr de manitoba. Metedla en un frasco de cristal y fermentar a 25-30ºC hasta que el copete empiece a bajar. O bien marcar el nivel de la masa cada media hora hasta que veáis que casi no sube más. Haced el refresco de flotación como se indica al principio de este párrafo.

El día anterior al amasado del primer impasto del panettone haremos el refresco anaerobio por la tarde. A la mañana siguiente, el de flotación, y posteriormente daremos un último refresco que servirá de base para preparar el prefermento final. Entre unas cosas y otras se nos van a ir unas 11-12 horas en obtener el prefermento y amasar el primer impasto, que se dejará toda la noche fermentando.

Último refresco: mezclamos 50 manitoba + 20 agua y 50 del refresco de flotación. Amasamos e introducimos en un frasco de cristal. Marcamos el nivel y fermentamos a unos 28-30ºC unas tres horas. A las dos horas ha tenido que doblar sobradamente.

Prefermento final (lievito): aquí bajaremos algo la temperatura y la cantidad de refresco. Mezclamos 60 gr de manitoba con 30 gr de agua y 30 gr del último refresco, para tener un total de 120 gr de prefermento. Amasamos bien, metemos en un frasco de cristal, marcamos el nivel y fermentamos a 26-28ºC durante cuatro horas. Debe triplicar su volumen.

Elaboración de la primera masa (primo impasto)

El panettone clásico se elabora con mantequilla, que tiene alrededor de un 82% de materia grasa. Así quedaría la primera masa si usáramos mantequilla:

Todo el lievito (120 gr)
250 gr manitoba
130 gr de agua
70 gr azúcar
3 gr yemas de huevo L
70 gr de mantequilla

Pero aquí vamos a usar bien sobrasada (sobrasone) o aceite de oliva (sureñone y peperottone), que tienen distinta cantidad de grasa, y tendremos que ajustar. En el caso de la sobrasada, miramos en la composición descrita en el paquete la cantidad de grasa que tiene, normalmente varía entre el 60% y el 70%. Puesto que hay menos grasa en la sobrasada, tendremos que pesar más sobrasada que mantequilla para tener la misma cantidad de grasa. Pongamos que nuestra sobrasada tiene un 65% de materia grasa. Entonces dividimos 82% entre 65%, lo que nos da un factor de 1,26. Al multiplicarlo por nuestros 70 gr, nos da que hay añadir 88 gr de sobrasada.

En el caso del aceite de oliva, como es grasa pura (100%), tendremos que añadir menos peso de aceite que de mantequilla: dividimos 82% entre 100% = 0,82, que al multiplicarlo por 70 gr nos darían unos 57 gr.

Así quedaría el primo impasto en las distintas elaboraciones. Yo prefiero poner los ingredientes en frío la noche anterior, excepto el aceite de oliva. Si es necesario, doy reposos durante el amasado y meto el bol en la nevera durante 10 minutos para evitar que la masa se caliente demasiado. Las claras se pueden guardar y aprovechar en multitud de elaboraciones. Al final de la entrada os propongo unos bizcochitos de claras y ralladura de naranja.

Sobrasone
Todo el lievito (120 gr)
250 gr manitoba
130 gr de agua
70 gr azúcar
3 gr yemas de huevo L
85-90 gr de sobrasada (dependiendo del contenido graso como he explicado más arriba)

masa_sobrasoneMezclamos todos los ingredientes, excepto la mitad del azúcar y la sobrasada. Amasamos hasta que el gluten esté formado, y añadimos poco a poco el azúcar restante. Una vez bien formado añadimos poco a poco la sobrasada hasta formar un gluten óptimo.

miga_sobrasone_detalle

Miga de sobrasone

Sureñone y peperottone
En ambos casos será igual, las diferencias vendrán luego en la masa final. Como digo, incorporar el aceite de oliva no es tarea fácil. Eulalia Petit me aconsejó mezclar muy bien en la batidora el aceite junto con las yemas y todo el azúcar, y se incorpora muy bien. Así que en este caso mezclaremos el prefermento con la harina, el agua y la mezcla aceite/yemas/azúcar. Usaremos unos 55-57 gr de aceite de oliva virgen extra (aove), pero suave. Amasamos hasta conseguir una buena membrana. Tardaremos algo más que con el sobrasone, pero se consigue sin problema.

Todo el lievito (120 gr)
250 gr manitoba
130 gr de agua
Mezcla de 70 gr azúcar + 3 yemas de huevo L + 55-57 gr de aove

Fermentación del primo impasto

Disponemos la masa en una cubeta, marcamos el nivel, y dejamos fermentar por la noche entre 10 y 12 horas a unos 21-26ºC, hasta que crezca entre 3 y 4 veces su volumen.

masa_saliente

El primo impasto pidiendo guerra

Es posible que con la sobrasada fermente más lento debido a las especias que pueda contener y que inhiban algo la actividad de las levaduras (por ejemplo ajo o cebolla).

Elaboración de la masa final (secondo impasto)

Sobrasone
Todo el primo impasto
135 gr manitoba
10 gr leche en polvo desnatada
40 gr azúcar
3 gr yemas de huevo L
5 gr sal
85-90 gr sobrasada
Tropezones: 120 gr de queso parmesano o grana-padano en trocitos

Amasar con la mitad del azúcar y sin la sobrasada. Una vez desarrollado medianamente bien el gluten, se añade el azúcar restante, se continúa amasando hasta recuperar el gluten y se añade la sobrasada poco a poco. Una vez tengamos nuestro gluten óptimo, es el momento de incorporar el queso, que se puede hacer perfectamente en la propia amasadora.

Sureñone
Todo el primo impasto
135 gr manitoba
10 gr leche en polvo desnatada
5 gr sal
Mezcla bien batida de 40 azúcar, 3 yemas de huevo L y 55 gr de aove
Tropezones: ralladura de dos naranjas, 10 gr de matalahúga, 100 gr de pepitas de chocolate y 100 gr de pasas remojadas en brandy y luego escurridas

Al igual que hicimos en el primo impasto, mezclaremos en la batidora muy bien las yemas, el azúcar y el aceite, y lo mezclaremos inmediatamente con el resto de ingredientes. Una vez bien desarrollado el gluten, añadir los tropezones, que se incorporan a mano.

sureñone miga

Miga de sureñone

Peperottone
Los pimientos se añaden en forma de triturado. He usado pimientos secos dulces (choriceros o de cornicabra, como los llaman en Granada) y picantes (guindillas rojas), también secos. La proporción entre ambos dependerá del gusto por lo picante. En total son 70 gr, y se puede probar con 50 gr de dulces y 20 gr de picantes. Se les quitan rabos y pepitas y se trituran tal cual, en seco, con una picadora. A continuación se añaden 30 gr de agua y se vuelve a triturar. Esta pasta se puede preparar con antelación y guardarla en el frigo. Se triturará finalmente junto con las yemas, el aove y el azúcar.

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Cayenas

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Pasta de pimientos

Todo el primo impasto
135 gr manitoba
10 gr leche en polvo desnatada
5 gr sal
Mezcla de 40 azúcar, 3 yemas de huevo L, 55 gr de aove y la pasta de pimientos.
Tropezones: 75 gr de aceitunas verdes (enteras y sin hueso), 75 gr de aceitunas negras (ídem) y 100 gr de parmesano o grana-padano.

Mezclar el mejunje yemas-azúcar-pimientos-aove con el resto de ingredientes. Amasar y, una vez bien desarrollado el gluten, añadir los tropezones, que se incorporan a mano.

peperottone_masa

Masa de peperottone con todos sus avíos. De verdad que no he puesto filtros

Fermentación final

Dejamos la masa como 30-60 minutos a unos 24-26ºC. Da para un panettone grande, dos medianos o cuatro pequeños. Dividir la masa en las porciones deseadas y dejar sin preformar ni nada en la encimera durante unos 20 minutos. Bolear, pasar a los moldes y fermentar a unos 24-26ºC hasta que la masa casi llegue al borde del papel, lo que suele tardar unas 8 horas (es posible que el de sobrasada tarde un poco más). Hay quien hace la última parte de la fermentación a 15ºC durante varias horas más, por ejemplo se fermenta hasta el 75% durante 5-6 horas a 24-26ºC y luego toda la noche a 15ºC hasta que alcancen el borde.

sureñone_antes_horno

Sureñone prácticamente fermentado

Horneado

Precalentar a 180ºC con calor arriba y abajo. Greñar los panettoni en forma de cruz y colocarlos sobre la rejilla del horno. Apagar la resistencia de arriba y el aire. A los 20’ bajar a 160ºC. A la media hora bajar a 150ºC. Hornear 45-50’ en total los medianos y una hora los grandes, el centro debe salir a unos 95ºC.

cruz

Reposo y conservación

Ensartar los panettoni por la base con dos pinchos de brocheta, y dejarlos colgando boca abajo toda la noche. A la manaña siguiente se introducen en bolsas de plástico, extrayendo la mayor cantidad de aire posible.

hombros de gigantes copia

Sobre hombros de gigantes …

peperottone_entero

Peperottone

peperottone_miga

Miga de peperottone al natural

Aprovechando los restos de masa madre: grissini de parmesano y romero

No puede ser más fácil: pesamos los restos de los sucesivos refrescos y añadimos un 10% de ese peso de harina de trigo duro, aceite de oliva y parmesano, un 2% de sal y un 1% de romero u otra hierba aromática. Por ejemplo, si tenemos 300 gr de restos añadiremos 30 gr de trigo duro, 30 gr de aove y 30 gr de parmesano, 6 gr de sal y 3 de romero. Amasamos bien y estiramos con un rodillo. Cortamos tiras estrechas con un cortapizzas, que las podemos dividir por la mitad si queremos grissini más cortos. Enrollamos cada trozo y disponemos sobre papel de hornear. Al horno a 170ºC arriba y abajo, con un poco de vapor y dejamos 20 minutos o hasta que los veamos crujientes.

palillos II

Aprovechando las claras: bizcochitos de claras y naranja

6 claras
150 gr harina bizcochona
150 gr azúcar blanca
30 gr aove
65 gr zumo de naranja
La ralladura de una naranja

Esta receta es muy parecida a la de las tortas de Alcázar, y me basé en el primor publicado por el El invitado de invierno. Como podéis ver, apenas tiene grasa. Podéis añadir 25 gr de coco rallado en vez de ralladura de naranja.

Se montan las 6 claras con un pizco de sal, y cuando están muy espumosas se va añadiendo el azúcar a cucharadas. Añadir la harina tamizada, la ralladura, el zumo y el aceite, mezclar con movimientos envolventes con ayuda de la espátula de silicona.
Se pueden verter en moldes de magdalenas normales o alargados (rellenando ¾ partes), o bien directamente en una fuente para hacer un bizcocho grande. Hornear unos 20 minutos a 170ºC con calor arriba y abajo.

antes copiadespués copiamiga copia

Reflexiones finales y agradecimientos

Soy consciente de que aún me queda mejorar los panettoni. No es una receta fácil. Además, no tengo mejor idea que empezar a elaborar panetones experimentando con distintas grasas, y es éste un asunto complicado. Lo de la sobrasada es relativamente fácil, pero el aceite de oliva es otra cuestión. En la conversación que mantuvimos Jordi Morera y servidor en el número 6 de la revista |P|A|N| hablamos de la dificultad de sustituir esa gran reina que es la mantequilla. He empezado a probar mezclas de aceite de oliva con aceite de coco, como hace el propio Jordi, o de aceite de oliva con manteca de cacao, para intentar emular esa textura y tacto inigualable de la mantequilla. Como siempre, hay sitio para la mejora. Los sureñones han salido muy ricos, pero pueden mejorar muchísimo. En cualquier caso, tengo que decir que la receta original de sueño de Un pedazo de pan, que ella llama “falso brioche”, es inigualable, muy resultona y facilísima de hacer. Para los que no queráis complicaros la vida con esto del lievito es de lo mejor que podéis encontrar en masa enriquecida por su sencillez y sabor.

Ideas para otros panettoni salados no faltan. Así a bote pronto se me ocurre uno con manteca colorá, o con zurrapa de lomo, o de lomo de orza, con su aceite de conservar el lomo y tropezones de carne curada. Aberrazione total. Si pensáis que la manteca es mala para vuestra salud, tened en cuenta que el 60% de la grasa de la mantequilla es saturada, mientras que esa cantidad baja al 40% en el caso de la manteca de cerdo. Además, el contenido en oleico de la mantequilla es del 28% frente al 44% de la manteca. Lo suyo es no abusar de estas grasas, claro, pero me parece que la manteca de cerdo tiene peor fama de la que se merece.

Termino esta colorida y grasienta entrada agradeciendo muchísimo a María Epicurranta y a Jordi JordiPa por la receta del brioche de sobrasada que started it all, a Eulalia Pedazo de pan por la ideaca de cómo incorporar el aceite (si no, aún estaría amasando) y a Montse MMF por sus consejos sobre el horneado. Mi familia ha tenido que aguantar desde hace meses toda la parafernalia y el tiempo dedicado a tanto panettone, y han sido los principales críticos y la mayor fuente de ánimo. He ido llevando al curro muchos de los panetones aquí expuestos. Han gustado mucho, en especial el sobrasone, aunque me temo que algunos compañeros probaron sureñones secos o peperottoni demasiado picantes. Aún así, me consta que algún que otro sureñone endulzó momentos difíciles, y con eso ya me doy por satisfecho. También he recibido opiniones valiosas, y por ello agradezco a María MaryBlunt las catas, sugerencias y catálisis, y a María Dra. Valente, por la ‘nduja y por su honestidad y confianza.

nduja_II

Bibliografía

El foro del pan. Panettone. Receta diciembre 2011.

Antonio M. Estévez. Con las manos en la grasa (2018). Revista |P|A|N|, 6, 30-35.

Kati Katina. Sourdough as a tool for the improved flavour, texture and shelf-life of wheatbread (2005). VTT Publications.

Miquel Saborit. Panettone milanés (2016). Revista |P|A|N|, 2, 82-91.

Sorelle Simili. Pane e roba dolce (2013). Editorial Vallardi. Milano (Italia).

Markus Tieking y Michael G. Gänzle (2005). Exopolysaccharides from cereal-associated lactobacilli. Trends in Food Science & Technology, 16, 79–84.

4 pensamientos en “Sureñone, sobrasone, peperottone

  1. Buenos días, es realmente difícil encontrar novedades y originalidades en este sector, hay mucho de variaciones y modificaciones, pero poco de novedad. En este caso lo has logrado. Me parece fantástica la propuesta que haces y creo que nutricionalmente hablando tienen que ser también muy interesante de analizar los panettones salados.
    Me he leído con cariño y tranquilidad todo el desarrollo y es impecable, felicidades por la idea, su desarrollo y ejecución. Abres un nuevo camino muy, muy interesante. En cuanto tengamos un rato lo vamos a ejecutar. Estoy seguro que sensorialmente tiene que ser la bomba.
    De nuevo felicitaciones por la idea, su desarrollo y ejecución. Chapeau.
    Saludos cordiales. Jorge

  2. se deja uno de pan un tiempo, a modo de cuarentena y tal, y leerte vuelve a activar el gusanillo. Que maravilla! Aunque soy muy “lardo” leeré siempre atento toda tu miga química y biotecnica. Soy muy fan, y me he quedao pillao! .. felicidades!!! Con todo lo que hay por todos lados, volver al origen del interés panadero blogero, y seguir añdiendo interés y novedad, desde luego es una píldora de alegría que siempre te agradeceremos poco. Salut y pan hermano!

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