Panecillos con queso de cabra y ajenuz

RecorteSe me ocurrió que el sabor del queso de cabra podría maridar muy bien con semillas de ajenuz. Esta planta recibe otros nombres: kalonji, niguella, neguilla, comino negro … Y en efecto, la combinación de sabores nos pareció fantástica. Otras veces los he hecho con alcaravea, y no sabría cuál elegir. Las semillas de ajenuz son ricas en un compuesto llamado timoquinona. A juzgar por lo que se lee en revistas médicas especializadas, la timoquinona es un fármaco bastante prometedor en el tratamiento de diversas enfermedades inflamatorias y cáncer. Su sabor es fuerte, algo amargo y muy peculiar. Me recuerda a la pimienta negra, aunque menos picante y más aromático. Quedaron dos panecillos duros olvidados en la bolsa del pan, y usé su miga para rellenar unos champiñones según una receta clasiquísima que la tengo manuscrita y no sé ni de dónde la pude obtener. Y ese toque de ajenuz en el relleno me ha parecido tan bueno que a partir de ahora pienso añadirlo a los champis a partir de ahora. Al final de la entrada os muestro cómo quedaron.

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Pan de roquefort y nueces

En efecto, de esta foto sale el encabezado del blog, y con él quiero inagurarlo. Se trata de uno de esos panes que triunfan cuando lo llevas a casa de los amigos. Es lo que yo llamo un “pan demagógico”, es decir, lo haces porque sabes que va a gustar, y la combinación pan-con-queso es siempre ganadora. Esta receta surge de una crema de queso que preparaba hace ya bastantes años cuando vivíamos en EE.UU. Se trataba de mezclar 100 gr de queso azul (el roquefort era carísimo allí) con una tarrina de crème fraîche aplastando con un tenedor, luego le incorporabas 100-150 gr de nueces ligeramente tostadas en el horno, el conjunto lo pasabas a un molde aceitado, y cuando venían los invitados delmoldabas la crema de queso en una fuente y emplatabas con láminas de manzana granny smith que habían estado macerando un hora o dos en una vinagreta suave.

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