Toma castañas

parResulta halagador, a la par que inquietante, observar la fe que mis amigos tienen en mis panes. Me regalaron en el trabajo una bolsa de castañas de las Alpujarras para que “inventara un pan con ellas”. Ahí es nada. Toma castañas. Después de darle varias vueltas y pedir consejo a mis amigas superpanifragilísticas, me acordé de unos bollos suizos que hice hace ya casi dos años a partir de otro regalo castañil, en aquel caso en forma de crema dulce de castañas, y que nunca llegué a publicar. Antes que acabe el otoño, os dejo aquí el resultado, que de original tiene poco, pero que ilustra muy bien lo que puede producir una cadena de regalos propios y ajenos, o un Tiempo de los regalos, que diría Patrick Leigh Fermor. Sigue leyendo

Macepanes

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Esta entrada surge de la lectura de un libro que SoyCirce, de Un pedazo de pan, tuvo a bien regalarme. Se trata de “How to cook a wolf” (“Cómo cocinar un lobo”) y fue escrito en EE.UU. en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial. Esperaba encontrar alguna receta que describiera cómo desollar y asar a un lobo, pero no la hay. El lobo es la metáfora del hambre, y en el libro se detallan recetas, trucos y consejos útiles en caso de que el lobo (el hambre) esté acechando en la puerta, algo que sucedía a menudo en esa época de escasez y racionamientos. El interés del libro, al menos para mí, no ha sido tanto culinario como histórico y antropológico. Pero sobre todo, lo que más me ha gustado ha sido el humor finísimo y la ironía tan elegante que rezuma el libro (muy al contrario de lo que pueda uno pensar al ver la cara de palo de la Sra. Fisher). No obstante, hay muchas recetas curiosas. En una de ellas se habla de hacer panes dentro del cubo de la manteca o incluso dentro de tiestos para las plantas, y de ahí nace esta entrada. En muchos sitios es costumbre llevar regalos cuando se inaugura una casa. Y hace poco se inauguró la nueva “casa” de SoyCirce en la web: su nueva y flamante versión mejorada (que ya es difícil) de Un pedazo de pan. Por tanto, esta entrada tiene un doble propósito. Por una parte, agradecer a SoyCirce el haberme regalado este libro curiosísimo; por otra, “llevar” estos macepanes de regalo a su nuevo blog y desearle aún más éxito que su predecesor, con el que tanto he aprendido y disfrutado.
Un pedazo de pan, live long and prosper.
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Kupdari y khachapuri, dos empanadas de Georgia

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Estas empanadas parecen ser muy populares en Georgia, especialmente en la ciudad de Svaneti. La primera está rellena de carne, la segunda de queso. La receta está basada en el libro “The cooking of the Eastern Mediterranean”, de Paula Wolfert. Aunque técnicamente Georgia no está bañada por el Mediterráneo, la autora incluyó en su libro varias recetas de este país al considerarlo mediterráneo en espíritu y agricultura. Me llamaron la atención dos particularidades de estas empanadas: la masa se elabora con yogur en lugar de agua o leche, y el relleno de carne de la kupdari (o kubdari) no se guisa previamente, sino que la carne se cocina en su propio jugo mientras se hornea. Sigue leyendo

Empanaditas de pringá

ImagenSupongo que hay tantos tipos de masa de empanada como municipios tiene Galicia. Siento especial debilidad por las que llevan harina de maíz entre sus ingredientes. Mi preferida es una que no lleva harina de trigo, sólo centeno y maíz. Es un rollamen de preparar, ya que no se puede estirar y hay que formar la base y la tapa a base de parches de masa que se van uniendo posteriormente unos a otros. En este enlace tenéis un ejemplo. Quedan  crujientes y con un sabor extraordinario. Tan crujientes, que hace falta marcarlas antes de ir al horno para luego servir de guías a la hora de cortar y servir. Una delicia. Y si van rellenas de berberechos, ni te cuento. En esta entrada presento algo más asequible y manejable.

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Panecillos con queso de cabra y ajenuz

RecorteSe me ocurrió que el sabor del queso de cabra podría maridar muy bien con semillas de ajenuz. Esta planta recibe otros nombres: kalonji, niguella, neguilla, comino negro … Y en efecto, la combinación de sabores nos pareció fantástica. Otras veces los he hecho con alcaravea, y no sabría cuál elegir. Las semillas de ajenuz son ricas en un compuesto llamado timoquinona. A juzgar por lo que se lee en revistas médicas especializadas, la timoquinona es un fármaco bastante prometedor en el tratamiento de diversas enfermedades inflamatorias y cáncer. Su sabor es fuerte, algo amargo y muy peculiar. Me recuerda a la pimienta negra, aunque menos picante y más aromático. Quedaron dos panecillos duros olvidados en la bolsa del pan, y usé su miga para rellenar unos champiñones según una receta clasiquísima que la tengo manuscrita y no sé ni de dónde la pude obtener. Y ese toque de ajenuz en el relleno me ha parecido tan bueno que a partir de ahora pienso añadirlo a los champis a partir de ahora. Al final de la entrada os muestro cómo quedaron.

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